Casandra:
Sola y atormentada vagaba por un oscuro rincón de lo que parecía ser una gran casa abandonada solo yo y mis pensamientos, pero esta vez eran más que pensamientos, mi propia voz era la que lo decía, no me sentía como normalmente actuó, esta vez, mis piernas me llevaban, mi cuerpo inmóvil para mi alma, pero maleable para alguien más.
Llegue a un dormitorio muy lúgubre, no pregunte que hacia allí solo entre
En la ventana se veía una silueta de lo que pudiera ser un ángel. la vista de aquella ventana era como un sueño, de pronto esa sombra volteo hacia mí, y sin que lo dijera sus ojos me hicieron un llamado para que me acercase, poco a poco y muy sigilosamente mis ojos se iban dando cuenta de quién era esa persona
¿Cómo has estado?.- pregunto muy firmemente y seguro de sí mismo
Bien.- respondí con un toque de calma
La verdad no me extraño si lo conocía o no, mi pequeño corazón pálido no me advertía peligro, así que no había de que preocuparse
.-¿te han tratado bien?
Si.- esta vez respondí más tímidamente ya que mis respuestas eran lanzadas al vacio sin sentido alguno, era como estar allí, pero en otra dimensión algo que yo conocía y que sabía, por eso mis respuestas eran correctas
.-Casandra, debes de estar lista, y ten por seguro que no te será fácil vivir allí mucho tiempo,.-
Lo sé.- de nuevo lo hacia una respuesta que salía de mi cuerpo, ya que este lo sabía todo pero mi alma no encontraba la calma en su totalidad
.-Debes descansar tu cuerpo ya no aguantara mucho, las heridas que te proporcionaron son graves.-
No te preocupes.- justo en ese momento sentí como el ataque llego a mí, como si la bala me volviera a atravesar, mire mi costado izquierdo y note ver que traía un vestido diferente y mi sangre poco a poco lo iba tornando color rojo
.-Vamos a la cama.-
Y sin más me tomo en brazos y me recostó dándome un dulce y suave beso sobre la mejilla me susurro:
Duerme, pronto estaré contigo…
Mis ojos no podían quedarse abiertos, de nuevo una reacción que no podía controlar, pero no di importancia y me sumergí en un profundo dormitar.
Sentí el alba tocar mi rostro, y mis ojos fueron buscando el resplandecer de la misma, mi cuerpo una vez más me llevaba por los pasillos
.
Salí de la habitación y me dirigí a un cuarto vacio, de nuevo el estaba ahí mirando por la ventana, en el centro de la habitación se encontraba un piano y sobre este un violín que entre las cuerdas yacía una hermosa rosa roja
sin pensarlo me acerque a donde el piano, me senté sobre él, tome el violín y comencé a romper el silencio que había allí, al escucharme dio media vuelta se sentó en el pequeño banco y me acompaño en una hermosa melodía, mis emociones y sentimientos, se albergaban en esa canción tan estremecedora, tan sombría pero a la vez tan apasionante.